sábado, 29 de diciembre de 2007

Pantuflita

Chapter one

Son las tres de la mañana, y el ruido se hace insoportable, cada movimiento sobre la cama es una desesperada lucha por acallarlo. No queda más remedio, con los ojos semiabiertos, uso hasta el último resquicio de la fuerza que me queda para alcanzar la jaula.
Y lo veo…. Ahí esta él, como todas las noches, girando y girando, como si un impulso frenético y ancestral lo impulsara a alcanzar alguna meta utópica, lo hiciera correr hacia un punto infinito.
Tuvo su chance, pudo cansarse, pero esta noche era diferente, esta noche estaba decidido a llegar al final de su túnel. Lo miro a los ojos, brillantes en la oscuridad, con un matiz rojo furioso, hay algo en su mirada… no alcanzo a leer.
Levanto la tapa, la rueda y por supuesto a el, que no se quiere despegar de ella. La muevo hasta hacerlo caer al apestoso aserrín, debería cambiarlo pienso, tal vez mañana. Vuelvo a colocar la tapa sobre la jaula, pero esta vez dejo la rueda apuntando al techo, cortando toda esperanza de Pantuflita de alcanzar su meta hamsteriana sagrada. Como siempre, destruimos lo que no entendemos, hasta mañana maldito roedor.